Opinión

1.feb.2016 / 07:13 am / Haga un comentario

Desde la llegada de los invasores europeos a nuestras tierras, las venezolanas y los venezolanos hemos sido un pueblo combatiente por la libertad y la justicia.

En esas luchas, el mes de febrero ha marcado hitos de la rebelión nuestra contra la opresión colonial, burguesa e imperialista: 12 de febrero de 1814, batalla de la Victoria, cuando nuestra juventud comandada por José Félix Ribas derrotó al ejército del sanguinario Boves y contuvo temporalmente su paso hacia Caracas; las jornadas de la juventud universitaria de Caracas en febrero de 1928 contra la dictadura de Juan Vicente Gómez que hicieron salir a la superficie a una generación –la generación del 28- que, algunos para bien y otros para mal, tendrían importante figuración en el futuro político del país; las jornadas de movilización obrera y popular en Caracas y otras ciudades del país en enero y febrero de 1936 para impedir que se consolidara un gomecismo sin Gómez; la insurrección popular del 27 y 28 de febrero de 1989 y la insurgencia militar del 4 de febrero de 1992; son algunos de esos hitos significativos de nuestros combates por la independencia, la justicia y la libertad que sucedieron en febrero.

Hoy enfrentamos a las fuerzas de la burguesía y el imperialismo que intentan abrir y consolidar un período contrarrevolucionario de carácter fascista, en el país, que pasa por la restauración de la hegemonía del viejo bloque histórico burgués e imperialista sobre la base de la reinstalación del capitalismo neoliberal en lo económico y un régimen político autoritario, antidemocrático, antipopular, entreguista y fascista. Esas fuerzas tienen en este momento una suerte de “cabeza de playa” en la Asamblea Nacional.

La aprobación por la mayoría reaccionaria de la Asamblea Nacional en primera discusión, de lo que han presentado como una “ley de propiedad” que, supuestamente, le daría la propiedad de sus viviendas a quienes han sido beneficiados con la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), creada por el Comandante Supremo Hugo Chávez y continuada por el Presidente Obrero Nicolás Maduro, es la primera iniciativa de la mayoría contrarrevolucionaria de la Asamblea Nacional contra las leyes revolucionarias que nos legó Chávez. Pero es apenas el principio, su objetivo es desmontar toda la obra de la Revolución Bolivariana.

Tenemos la tarea de denunciar y detener los afanes de restauración burguesa e imperialista que hoy tienen como vanguardia a la mayoría contrarrevolucionaria de la Asamblea Nacional.

La derrota electoral que sufrimos el 6 de diciembre puso en evidencia nuestros errores, carencias y limitaciones, y confirmó, al mismo tiempo nuestras virtudes y fortalezas; la primera de ellas, que somos la única fuerza –la fuerza del chavismo en todas sus expresiones- que en 200 años tenemos un proyecto político nacional, un Programa para construir la nueva sociedad de la solidaridad, la paz y la justicia, nuestro proyecto de Socialismo Bolivariano y Chavista y luego, que tenemos un pueblo –expresado en más de 5 millones de electores, el 43% de ellos- que no se rindió, que no se dejó ganar por el chantaje de la guerra económica, las campañas mediáticas y el terrorismo.

Pero detener a la derecha y derrotarla para abrir un nuevo ciclo revolucionario como nos ha convocado el presidente Nicolás Maduro, se nos impone rectificar los errores y desviaciones, corregir todo lo que tenemos que corregir en la acción de gobierno, en la vida partidaria, en los movimientos sociales y el Poder Popular que se va construyendo.

El Presidente Obrero nos llamó a la rectificación y a levantar-retomar el espíritu de rebelión de nuestro pueblo para derrotar la guerra no convencional que el enemigo nos tiene desde hace varios años; se trata de alzarnos con nuestra rebeldía del 27 y 28 de febrero de 1989, del 4 de febrero de 1992, del 13 de abril de 2002 y derrotar la política de la contrarrevolución, para abrir ese nuevo período revolucionario y entrar en una nueva fase de profundización de nuestro proceso de construcción del socialismo.

En ese terreno la lucha por derrotar la guerra económica y construir el nuevo modelo económico productivo socialista, es una tarea estratégica de primer orden, que requiere de la incorporación de todo el pueblo, dirigido por el partido de vanguardia de la revolución y el conjunto de fuerzas políticas y sociales comprometidas con nuestro proyecto revolucionario.

Asimismo, ese nuevo período revolucionario que está por abrirse, requiere de un nuevo partido con un nuevo liderazgo, en capacidad de ponerse al frente de todas las tareas para desarrollar el modelo económico productivo socialista y construir el nuevo bloque histórico popular que sostiene nuestro Socialismo Bolivariano y Chavista. Un partido ligado profunda y estrechamente a los trabajadores y todo el pueblo, a sus luchas, a su cotidianidad, capaz de interpretar sus propuestas y necesidades y concretarlas en proyectos y acciones desde la comunidad local –sea comunal, fabril, campesina, o estudiantil- hasta la nacional e internacional.

Estas tareas dirigidas a radicalizar y profundizar la revolución requieren la movilización de todo nuestro pueblo, tanto para la producción como para el combate político y de calle. Pueblo rebelde en la calle, produciendo y construyendo, enfrentando  y derrotando a los enemigos de la Patria. Febrero nos convoca a la rebelión contra la burguesía y el imperialismo que quieren arrebatarnos lo que en la Revolución Bolivariana, con Chávez antes y ahora con Maduro, hemos conquistado.

Caracas, 31 de enero de 2016

Fuente: página oficial del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)

 

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