Opinión

1.feb.2016 / 08:01 am / Haga un comentario

23 de enero del año 1958: histórica fecha que simboliza el cierre de una época donde se impuso la ignominia a través de la última dictadura militar contra el país. Hubo un transcurrir de 34 años para que con la insurgencia y rebelión del grupo de jóvenes militares encabezados por el Teniente Coronel Hugo Chávez fuéramos testigos de excepción del inicio de un nuevo ciclo de la historia política del país. Como lo definiría el mismo dos años más tarde: “La hora del pueblo”.

Un periodo de mucha agitación y cambios estructurales en la vida política y cultural del país. De participación plena y logros profundos producto del pensamiento audaz de Hugo Chávez y su traducción del sentir del pueblo. Hoy, 23 de enero del año 2016, al visitar el Cuartel de la montaña, bajo su mirada silente nos atrevemos a decir que ese periodo está vivo, en pleno desarrollo, en un contexto distinto, sí, con circunstancias nuevas, con retos muy complejos pero enmarcado en el mismo tiempo histórico.

No es poca cosa la que nos estamos jugando ahora. Y en plena conciencia de ello, el compañero presidente Nicolás Maduro, líder chavista, ha convocado honestamente a la patria entera a que nos incorporemos a un gran debate nacional para la toma de decisiones, que nos conduzca por muchas vías al renacimiento del chavismo como fuerza moral y transformadora de nuestra sociedad y al espíritu revolucionario original del proyecto bolivariano. Hay que repetirlo las veces que hagan falta: el chavismo es el único proyecto político con carga moral. La derecha harto ha demostrado su carácter antipatria, antiético y antipolítico.

Hemos sido convocados al Congreso de la Patria, y todos desde la más profunda reflexión, conscientes de las contradicciones que pueden surgir dentro de un proceso revolucionario y entendiendo la diversidad en el chavismo como característica distintiva, no podemos hacer otra cosa que incorporarnos con actitud militante al frente de batalla de las ideas. Aunque tenemos presente que nuestro accionar en la coyuntura política de arremetida de la derecha desde el legislativo, dependerá precisamente de la capacidad de repuesta del pueblo organizado en la defensa de sus conquistas. Ellos seguirán al ritmo de las órdenes imperiales en su empeño de derrocar el gobierno legítimo del compañero Nicolás Maduro.

Ante esta realidad, no cabe argumento alguno para quedarnos fuera de esta gran convocatoria nacional, que va más allá de los partidos que conforman el Gran Polo Patriótico y que incluye a todos los grupos, colectivos sociales y demás organizaciones de base. El llamado fue claro a todos los que pudieran incorporarse a este gran movimiento nacional en defensa de la patria.

Reafirmar certezas cuantas veces sea necesario: todos somos importantes, nadie sobra, no podemos sentirnos solos, aislados, porque el transcurso de la revolución misma nos lo ha demostrado, juntos somos una fuerza histórica. Desde cada una de nuestras trincheras es vital que sigamos debatiendo, proponiendo, escuchando y organizando, tratando de descifrar y resolver los puntos que hoy pudieran separarnos, pues seguro estamos que son muchas más las razones para el encuentro que nos llama a alistarnos en el combate que nos depara los tiempos por venir.

No tengamos duda: ellos vienen por todo y con todo, este es apenas otro momento de la misma estrategia del golpe continuado pero con un nuevo elemento gatillo para la desestabilización. Nunca ha sido distinto, y ahora están usando uno de los cinco poderes creados y fortalecidos por la Constitución de la República Bolivariana para, al margen de ella, acelerar sus planes golpistas.

Bien lo decía Alí Primera: “La patria es el hombre, es la patria mujer, quien la ayudara a parir pa que se ponga bonita”. Indudablemente esta responsabilidad histórica nos corresponde a nosotros, a los revolucionarios, los que amamos y seguimos a Chávez como ejemplo y guía, y a quienes hoy acompañamos sin condicionamiento al presidente Maduro.

Salgamos al encuentro con todo nuestro pueblo con sinceridad y humildad en los barrios, en los urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela, donde hoy nuestra gente quiere ser confundida con una “ley disfraz” como lo ha establecido el compañero Ricardo Molina, fábricas, liceos, universidades, en las oficinas, esquinas y plazas públicas, para escuchar e iniciar un diálogo horizontal pero con el claro objetivo de reconstruir una poderosa fuerza popular.

Hagamos a un lado los gastados formatos de toldo, silla y sonido, rescatemos el megáfono en asambleas espontáneas, el banco del parque, los espacios frondosos de cualquier árbol, los pasillos del bloque, o cualquier otro espacio vivo de la comunidad, como acertadamente lo viene haciendo recientemente nuestro camarada y alcalde Jorge Rodríguez en las principales zonas populares de Caracas.

Eso espacios serán escenario en el que debe privar la crítica y la autocrítica, sí, pero siempre con el sentido de enrumbar el cauce perdido, la rectificaciones necesarias y el reimpulso de la revolución. Por ello, fortalezcamos el espíritu unitario que nos demanda asumir al calor de la discusión, una agenda vital para la defensa y vigencia de la revolución, que proponemos contenga al menos los siguientes ejes temáticos:

  • Construcción del nuevo bloque histórico
  • Nuevas formas de organización, movilización y agitación
  • Nueva hegemonía cultural
  • Modelo económico productivo y su concreción a través de sus nueve motores
  • Formas de lucha para mantener el poder político
  • Alianza más allá de los partidos del Polo Patriótico

Para iniciar esta gran cruzada sin pausa y para retomar el mismo espíritu del 13 de abril, el del poder constituyente y rebelde del pueblo, debemos sentar los cimientos e inspirar a ese nuevo bloque histórico para la defensa hoy, mañana y siempre de la patria de Bolívar y Chávez, con plena conciencia de lo que somos y de lo que tenemos como oposición.

Por: Miguel Leonardo Rodríguez

Misión Verdad

Fuente: Página oficial del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)

 

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