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16.jun.2018 / 12:08 pm / Haga un comentario

Julio Borges debe retractarse de llamado a guerra civil

Por: Francisco Ameliach

En la entrega anterior describí los tres niveles de conflicto de la guerra total según Manwaring, quien define el primer nivel, como la amenaza interna contra la estabilidad política y la soberanía por personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras que operan en el país con apoyo trasnacional.

Tomando en cuenta este primer nivel de conflicto y la celebre frase de Clausewitz: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, cabría preguntarse: ¿Qué es la política? ¿Cuándo deja de ser política y pasa a ser guerra? Para dar respuesta a las interrogantes me apoyaré en Manuel García Pelayo, quien define a la política como un proceso de integración de la sociedad a un proyecto político que se realiza en base a relaciones de poder, siendo capaz de preservar la paz y la soberanía nacional.

García Pelayo enfatiza, que la esencia de la política es la paz, pero deja claro que esta no excluye a la lucha, sino que más bien la regula debido a que la lucha es un “componente necesario de la existencia humana”.

En este orden de ideas, sobre la frase de Clausewitz, García Pelayo señala, que la misma se refiere a la política exterior, que existen diferencias entre política interior y política exterior, entre lucha política y guerra, diferencias fundamentadas en base a principios de soberanía y auto determinación de los pueblos dentro de la concepción moderna del Estado – Nación.

Es decir, la diferencia fundamental entre la lucha política con la guerra, está determinada por la intervención de un actor transnacional estatal o no estatal, que tiene como objetivo someter a un país a sus intereses mediante acciones directa o indirectas que pueden ser letales o no letales, militares o no militares. En esto consiste la guerra moderna.

En el caso de Venezuela, la intervención del imperio estadounidense empleando a dirigentes de la derecha venezolana como agentes de guerra, es más que evidente. Su objetivo principal es recuperar el control de nuestra riqueza petrolera que manejaron a su antojo durante todo el siglo XX y que Hugo Chávez recuperó en 2003, liderando el ejercicio pleno de nuestra soberanía nacional apoyado por la unión cívico militar. Preservar esta unidad es vital para lograr que la derecha desista de la guerra y retorne a la política.

 

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