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13.abr.2015 / 03:30 pm / Haga un comentario

La necesidad las obligó a separarse de sus hijos y la revolución se los devolvió

María Ángela Padrón, Ruth Reyes Castillo y Ana María Pérez son madres que tuvieron que separarse de sus hijos por varios años, luego de que por condiciones de riesgo ellos pasaron a resguardo del Estado. En la actualidad, están juntos nuevamente gracias a que el gobernador bolivariano de Carabobo, Francisco Ameliach, les entregó las llaves de sus nuevas viviendas en el complejo habitacional “Ciudad Hugo Chávez”, al sur de Valencia.

Para el mandatario regional, el futuro de la Patria merece crecer y desarrollarse satisfactoriamente en un hogar, es por ello que llevó adelante el proceso de reinserción familiar de 18 niños, niñas y adolescentes que fueron albergados en la Casa Abrigo “Doctor Luis Guada Lacau”, ubicada en el municipio Naguanagua y adscrita al Ejecutivo Regional, de los cuales siete son de Padrón, Castillo y Pérez.

María Ángela Padrón pudo superarse para que un tribunal le otorgara nuevamente la Patria Potestad de dos hijos, un varón y una hembra que vivieron en la referida institución. “Ellos estuvieron institucionalizados durante siete años, bajo una medida de protección, porque no los podía tener conmigo y con la llegada de la Revolución a Carabobo pude recuperarlos y traerlos con mis otros niños a este apartamento equipado que me entregó el Gobernador”, expresó.

Padrón, quien tiene 32 años, siete hijos en total y trabaja en un centro comercial en el área de mantenimiento, relató que, “estábamos en una situación muy crítica, habitábamos en un ranchito en Güigüe (municipio Carlos Arvelo) que se nos inundaba, no contábamos con agua y hacíamos las necesidades fisiológicas en el piso porque no teníamos un lugar para eso. Estuve viviendo allí por varios años, después me fui a la casa de mi mamá en el sector José Gregorio Hernández, en Valencia”.

Enfatizó que “como madre y padre de familia aguanté, pero gracias a Dios principalmente, al legado de nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez, al Presidente Obrero Nicolás Maduro, al gobernador Francisco Ameliach y su equipo de la Secretaría de Desarrollo Social y Participación Popular, ahora siento una gran felicidad porque vamos a salir adelante, a vivir con estabilidad y unidos como familia, mis hijos tienen un techo digno y un hogar donde dormir y comer bien”.

La necesidad las obligó a separarse de sus hijos y la revolución se los devolvió

“Mi vida cambió”

Ana María Pérez, una madre de 35 años y con ocho hijos, recordó las circunstancias por las cuales tuvo que separarse de cuatro de ellos. “Yo viví más de cuatro años en casa de mi mamá, un rancho pequeñito donde había bastantes personas y se inundaba, pasamos bastantes dificultades estando allí”, dijo.

Pérez continuó diciendo que “yo debí ponerme a trabajar porque tenía que mantener aparte de mis cuatro hijos, a cuatro hermanos pequeños que tenía, es decir, ocho niños, mi mamá era la que se encargaba de cuidarlos. Entonces, tuve que llevar a los míos al Gobierno y estuvieron nueve años en la Casa Abrigo, los otros cuatro nacieron después”.

Indicó que el papá del menor de los hijos que fueron atendidos en la Casa Abrigo “Dr. Luis Guada Lacau”, se desentendió de su responsabilidad y no apareció nunca más. “Sentí una emoción tan grande que hasta las lágrimas se me salieron, cuando el Gobernador me entregó las llaves de este apartamento digno para mí y mis hijos”.

Agradeció al mandatario carabobeño por la ayuda recibida. “Gracias al gobernador Francisco Ameliach porque con su apoyo mi vida cambió, a la Secretaría de Desarrollo Social y Participación Popular, a mi Comandante Hugo Rafael Chávez y al Presidente Maduro”.

Dio a conocer que hace ya varios años pidió ayuda al gobierno regional y no logró obtener nada. “Yo fui al Ivec en el año 2000 y me cerraron las puertas, nunca me prestaron atención, ahora con la Revolución sí me salió mi nuevo apartamento y tengo a mis hijos. Mi meta es seguir progresando, salí del hoyo negro en el que yo estaba y voy hacia adelante”.

La necesidad las obligó a separarse de sus hijos y la revolución se los devolvió

¡Viva la Revolución!

Por su parte, Ruth Reyes Castillo, de 40 años de edad, describió que, “mi situación era muy mala, yo vivía en pobreza extrema, en un ranchito, mi hijo estaba en estado de riesgo y la Gobernación se encargó de él porque yo no podía.  Me consiguieron un trabajo como promotora social en el Centro por la Paz y la Vida, en Bella Florida, y gracias al Gobernador tengo mi vivienda digna y mi niño conmigo”.

Precisó que vivió en esas malas condiciones aproximadamente nueve años. “Cuando venían los aguaceros pasábamos bastante trabajo, nos mojábamos, sufrí humillaciones, de todo. Pasé un año y cuatro meses sin mi hijo y por el buen comportamiento que he demostrado y la ayuda que me ha dado la Gobernación Bolivariana de Carabobo ya lo tengo conmigo, sufrí mucho”, manifestó.

“Siento una emoción tremenda que no puedo explicar, gracias al gobernador Francisco Ameliach, a su equipo de trabajadores y a la abogada de la Casa Abrigo pude reunirme con mi hijo y tener una vivienda bien equipada donde labrar un futuro para él, ¡Viva la Revolución!” , refirió.

 

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