Opinión

27.abr.2015 / 08:15 am / Haga un comentario

Jhonathan Sánchez

Periodista

@jhonathansanche

 

El argumento de los diputados de la bancada de oposición nacional durante un buen tiempo al inicio del vigente periodo parlamentario fue el de la mayoría de los votos nacionales que obtuvieron en unas elecciones donde se vota por candidatos a diputados y diputadas por circuito y debido a la sumatoria de votos por partido entran o no los que optan por la lista que hayan sido inscritos ante el Consejo Nacional Electoral. Esto resulta en que aunque en términos de medición de fuerza nacional entre oposición y chavismo, en ese momento la oposición sostuvo como argumento y razón coyuntural para exigir la renuncia de Chávez dicho resultado nacional sin ver o viendo con capciosa mirada que obtuvieron minoría en la cantidad de diputados y diputadas la Asamblea Nacional, tratando de explicar erróneamente lo que la norma electoral expresa para todas contiendas parlamentarias. Ese argumento se acabó cuando Chávez gana de forma aplastante las elecciones presidenciales del 2012 (se les cae la coartada que sostuvieron durante 2 años) y luego –producto de la enfermedad que padecía- se somete a tratamiento y surge entonces la despiadada aclamación (una nueva excusa) de la salida del Presidente Chávez del poder por no juramentarse ante el Tribunal Supremo de Justicia en el tiempo que ellos interpretaban el adecuado, incluso se aferraban a que el presidente de la Asamblea (Diosdado Cabello) asumiera la presidencia, jugando a la doble moral e intentando socavar la lealtad de los cuadros de alta dirigencia. A todo esto, los revolucionarios le hemos salido al paso y en ese proceso surge la hermosa consigna del alma del pueblo de “Yo soy Chávez” a propósito de hacerles entender que hecho millones estaba presente asumiendo la responsabilidad para ser juramentados como si fuese el mismísimo Chávez quien además recién había sido ratificado en el cargo por ese mismo pueblo.

Todo esto y más han sucedido en la miserable labor que les ha tocado a los diputados y diputadas de la dividida oposición desarrollar en el periodo parlamentario que sigue vigente. Cientos de vicios se han demostrado del lado de quienes nos adversas. Componendas de derrocamiento del Gobierno, el desconocimiento de la legitimidad del Presidente Maduro, el desprecio mismo a la Patria y a quienes la habitamos. Ha sido permanente.

Por ello debemos hacer el ejercicio de imaginarnos una Asamblea Nacional compuesta de forma mayoritaria de diputados-empresarios de la derecha, mercenarios de la política, apátridas, entreguistas, lacayos del imperio. Significaría el desmoronamiento pleno del proceso de transformación que se ha construido en estos 15 años de revolución porque no debe haber dudas que todos los que han salvado su voto o han votado en contra para no aprobar créditos adicionales para construir más viviendas (que gracias a nuestra bancada hemos alcanzado 700mil viviendas construida y entregadas), para la educación gratuita de los niños, niñas, jóvenes y adultos, para las misiones sociales y grandes misiones; todos los que se opusieron a las leyes del poder popular, a las ley de protección de las mujeres por una vida libre de violencia, a la ley orgánica del trabajo, de costos y precios justos y tantas otras que pueden asumirse como logro de la revolución en la configuración del aparato jurídico que rige la conformación del nuevo Estado, todos y todas derogarían esa leyes y crearían otras a su medida y entre sus planes estaría dar un golpe parlamentario al Presidente de la República no sólo impidiendo el avance de los planes que lidera sino solicitando de forma tácita su renuncia, además de negar y desconocer al gabinete de gobierno, negar a los representantes diplomáticos de Venezuela en los países del mundo, entre tantas otras acciones que ya han planteado en el caso hipotético de ganar la mayoría convirtiendo a Venezuela en 2 países distintos, haciéndolo ingobernable.

Aunque en la dinámica parlamentaria se da un proceso dialéctico, móvil, fluctuante es sin duda alguna el segundo espacio de poder más importante para la transformación social del país, desde allí se generan las condiciones favorables para el bienestar del pueblo pero también puede propiciarse el escenario más catastrófico que podamos imaginarnos.

Estamos obligados entonces no sólo a ganar la mayoría de diputados y diputadas revolucionarias, no sólo al alcanzar la mayoría calificada sino a ganar la mayoría de votos nacionales una vez más cómo en 18 elecciones lo hemos hecho y no perder de vista ese objetivo táctico en este escenario electoral para que no sea otra vez la excusa de la supuesta mayoría de los acomodados para sabotear desde el parlamento la gestión de la revolución que se siente en las calles y mucho menos la gota que le falta al imperio para derramar el vaso sobre nuestra Patria. Ganando en mayoría le ganamos al imperio que aún no deroga el decreto que nos declara país-amenaza, ganando así neutralizamos en esta etapa algunos de los planes que mantiene la derecha sobre Miraflores y afianzamos nuestras fuerzas para derrotarlos en los nuevos momentos electorales.

Nosotros siempre salimos moralizados de los procesos electorales, nos sirven para pensar en el diseño de las nuevas estrategias para enfrentar victoriosamente las luchas que están por venir, llevándole 2 pasos adelante a la derecha imperialista venezolana, en cambio ellos salen desmoralizados y aun así no dan muestra ni siquiera de una posible alternativa de gobierno. Veamos el estado Miranda, por ejemplo, no es precisamente el modelo de “gobierno de la nada” por el que votaron los mirandinos ni el que se merecen, se reduce al hecho simple del apoyo por odio a nosotros de un vocero acabado y varias veces derrotado de la oposición venezolana. Miremos a Leopoldo López, el responsable de las 43 muertes en tiempos de las guarimbas promovidas y organizadas por éste y hoy pretenden ponerlo como ejemplo de un posible líder presidenciable. Ledezma con su prontuario y su más reciente participación en los planes de bombardeo de espacios venezolanos. María Corina que aunque fue la diputada más votada en este periodo abandonó su investidura para hablar mal Venezuela en nombre del gobierno de otro país y también está involucrada en todos los planes de derrocamiento del gobierno. Todos ellos son el modelo de inmoralidad que pretenden que la población siga frente a un Presidente que es trabajador en esencia, luchador y hombre del pueblo, hijo de Chávez acompañado por un equipo que también lo son y fueron formados para seguir su legado y que aprendieron a ser dignos modelos morales a seguir por un pueblo que también está muy distante de parecerse ni un poco a los personajes que hoy tienen como objetivo principalísimo ganar la Asamblea Nacional para derrocar a Maduro y para acabar con la revolución pero, ni con la moral cuentan para llevar a cabo sus pretensiones.

¿Qué hacer?

En nuestros retos internos priva mantener motivado al pueblo porque la motivación puede ser sinónimo de movilización. Aunque algunos puedan creer que en plena “guerra económica” es difícil motivar a las bases del chavismo es preciso pasar por comprender que el rostro del enemigo ya es visible y aunque Obama con su decreto nos haya hecho empujar con todas nuestras fuerzas hacia la defensa irrestricta de la Patria, también lo es que la ofensiva de gobierno en esta guerra parecer entrar en una segunda etapa y por lo tanto por lógica más aguerrida en defensa de los intereses del pueblo en contra de la impunidad de los mafiosos. De eso se está dando cuenta el pueblo que no puede dejar de estar molesto pero que debe recanalizar esas emociones para ayudar y ser protagonista del desmontaje de las mafias que los obligan a hacer colas, a comprar los productos caros en la entrada del barrio, a los “bachaqueros”. El pueblo contralor y denunciante permanente de los vicios y actos de corrupción y gobierno actuando junto al pueblo y las Fuerzas Armadas lograremos terminar de poner orden a los que fomentan el desorden sobre el acceso a los bienes prioritarios de los venezolanos, a esos que tienen la misma cara de inmoralidad de los antes mencionados y así ponerle un coto definitivo a la anarquía empresarial saboteadora y que todo vuelva a la normalidad, a que el pueblo recuerde que sólo en revolución tienen una lista interminable de logros que hoy pueden ser imperceptibles porque se hicieron cotidianos y nuestro papel es volver a hacer ver extraordinario lo que hoy parece ordinario,avances incalculables en materia social con impacto cualitativo y cuantitativo en cada familia venezolana incluyendo a los sectores medios quienes antes no existían y hoy han crecido porque gracias a la revolución chavista tienen acceso a viviendas dignas sin créditos indexados, sin cuotas balón, que hoy el pueblo del barrio se parece más a los sectores medios porque sus condiciones de vida han mejorado tanto que tienen acceso a los mismos bienes materiales y de servicio a través de los planes sociales, de viviendas, de créditos, entre tantos otros como por ejemplo el aumento de sus ingresos familiares de forma sostenida por más de 25 veces en 15 años de revolución. Es entonces una sola lucha, la misma que nos une contra la amenaza del imperio como patriotas nos debe unir porque las diferencias entre el pueblo del barrio y el pueblo de los edificios es menor que la de los últimos comparada con la de los ricos empresarios que pretenden acabar con nuestra economía porque los ricos tienen casas vacacionales en otros países, grandes empresas en este y otros, tienen aviones de paseo, hacen mercado en ellos, tiene yates, millonarias cuentas en divisas extranjeras en el exterior mientras nosotros, todos y todas, estamos trabajando día a día, ahorrando para vivir mejor y estamos muy lejos de tener los mismos lujos y poder económico que los ricos, por lo que es fundamental unirnos en torno a superar la situación económica teniendo claro el rostro del enemigo. Es el mismo.

Fuente: Página oficial del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)

 

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