Opinión

25.jun.2015 / 12:52 pm / Haga un comentario

A pesar de las variadas opiniones y polémicas que suscita lo que hemos dado por llamar el legado de Chávez, una condición es absolutamente cierta: está muy fresco el amor del pueblo por el Comandante. No me refiero a un amor abstracto, que se expresa en lugares comunes y frases que son simples consignas, sino a la devoción por las ideas y esperanzas que el Comandante encarnó y comenzó a hacer realidad.

Sumado a lo anterior, comprende perfectamente el pueblo chavista -incluso la parte de él que guarda una carga de descontento por situaciones que el gobierno revolucionario no ha logrado resolver- que la vía para subsanar los problemas que afrontamos no los ofrecerá jamás la contrarrevolución. Esto lo hemos constatado en los 1.162 precandidatos del Psuv que, en una gran cruzada nacional, nos volcamos de manera intensa a profundizar el diálogo creador y crítico en los barrios y pueblos venezolanos. Hemos recogido críticas, señalamientos, propuestas y posibles salidas para afrontar con éxito la guerra económica y las dificultades en la que estamos inmersos. Lejos de perseguir un fin meramente electoral, nuestra tarea principal fue la de remozar los grandes objetivos de la Revolución, algunos de gran importancia como los planteados por la Misión Vivienda, logrados hasta ahora con gran éxito y que hoy son objeto del reconocimiento colectivo; otros más complejos y aún pendientes, como el fortalecimiento del Poder Popular o un combate más eficiente de la criminalidad, los debatimos abiertamente, sin rehuir las fallas o inconsistencias en su ejecución. En todos los casos existe el convencimiento general de que la derecha no presenta alternativas que favorezcan seguir avanzando para superar lo ya conquistado. Bastante claro está el pueblo revolucionario del sancocho de mediocridades egoístas y politiqueras que representa el panorama opositor.

Mientras los precandidatos de la Revolución dialogamos fraternalmente en todos los circuitos del país, la MUD se consume en sus dilemas y triquiñuelas. Alguna que otra sorpresa: María Corina Machado, según un fuerte rumor, querían degradarla a candidata suplente en Miranda, en lo que suponemos una especie de castigo por sus desaforadas avanzadas y conspiraciones fascistas contra el Presidente Maduro pero el anuncio de la fecha la salvó. Por su parte, el mariscal de nuevas derrotas Chúo Torrealba, se hunde antes de llegar a la batalla, paralizado luego de un mes de las primarias derechistas, incapaz de armar la “alianza perfecta” que ponga de acuerdo los intereses de la comparsa de organizaciones y partidos reaccionarios. El atribulado mariscal opositor, se excusa por no dar la lista completa de candidatos a la Asamblea que serán electos a punta de dedos y, como quien no quiere la cosa, responsabiliza a Leopoldo López y su huelga de hambre del retraso.

Pese a lo anterior, ¡Cuidado! ¡Nada de triunfalismos! Como en cada contienda, desde hace 17 años, el proceso revolucionario requiere de nuestro máximo esfuerzo y atención. Los adversarios son de mucho peligro y expertos en aprovechar los errores cometidos. ¡Ojo pelao!, como diría el Comandante. De inmediato, el llamado es a participar en nuestra elección interna el próximo domingo 28.

Fuente: Página oficial del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)

 

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